Hola soy ceci.
Soy coach de vida certificada por ICC en Inglaterra y me formé en Programación Neurolingüística, Inteligencia Emocional y Psicología Positiva.
Mi recorrido empezó mucho antes desde el cuerpo. Soy masoterapeuta desde 2011 y tengo en Londres un estudio de masajes dedicado exclusivamente a mujeres, con un enfoque que combina el trabajo corporal con la escucha, la regulación y el cuidado.
Llevo más de quince años trabajando de manera independiente y acompañando a mujeres en distintos momentos de sus vidas.
Soy profundamente curiosa y sigo estudiando, leyendo e investigando de manera constante sobre la vida emocional, la psique y las relaciones humanas, con un interés especial en la experiencia de las mujeres: nuestra historia, el lugar que ocupamos en la sociedad y cómo todo eso sigue atravesando las decisiones que tomamos hoy.
Me encantaría acompañarte.
Mi camino hacia este trabajo empezó cuando dejé el mundo corporativo porque la vida que estaba construyendo no tenía nada que ver conmigo.
No tenía un gran plan. Estaba muerta de miedo. Sabía que me quedaría sin el apoyo de mi familia y sin una seguridad económica. Pero estaba convencida de que así no podía seguir. Quería trabajar de una manera más humana, más cercana y que tuviera sentido para mÍ.
Siempre hubo en mí algo que necesitaba cuestionar lo establecido.
En mi adolescencia en los 90s encontré en el punk un lenguaje para algo que ya sentía: una incomodidad con hacer las cosas simplemente porque así se hacen.
Me fascinaba esa irreverencia. La posibilidad de mirar lo establecido y preguntarse por qué. De no necesitar encajar del todo. De construir una identidad propia, incluso cuando eso significaba ir un poco a contramano.
Con los años, esa rebeldía dejó de ser solamente intuitiva y encontró en el feminismo una manera mucho más profunda de entender el mundo.
Empecé a ver hasta qué punto las mujeres aprendemos a adaptarnos, cuidar, agradar, sostener, cumplir expectativas y organizar nuestra vida alrededor de lo que se espera de nosotras. Y cuánto puede costarnos, en medio de todo eso, distinguir una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué quiero yo?
Esa pregunta me mueve profundamente.
No porque crea que haya que romper con todo, ni porque una vida propia tenga que ser una vida extraordinaria. Me interesa algo mucho más íntimo: qué pasa cuando empezamos a distinguir entre lo que elegimos y lo que simplemente fuimos haciendo porque parecía que era lo que había que hacer.
Mi propia vida estuvo llena de cambios de rumbo.
Dejé trabajos. Cambié de profesión. Me divorcié. Viví en distintos países. Empecé de nuevo más de una vez. Me alejé de personas que quería cuando entendí que quedarme tenía un costo muy alto. Elegí perder cosas con tal de no traicionarme. Construí una vida lejos de mi lugar de origen. Me convertí en mamá.
Algunas decisiones fueron claras. Otras me llevaron años. Y otras todavía siguen siendo preguntas.
Todo esto me enseñó el valor enorme de tener un lugar donde poder escucharnos de verdad. Donde decir algo en voz alta antes de saber exactamente qué significa. Cambiar de opinión. Contradecirnos. Preguntarnos qué queremos sin tener que encontrar inmediatamente una respuesta.
De ahí nace Una Vida Propia.
De mi interés por las mujeres, por nuestra autonomía y por esas pequeñas y grandes decisiones con las que vamos construyendo una vida que se sienta cada vez más nuestra.
Y cuando no estoy trabajando...
Soy profundamente sensible y muy curiosa. La empatía, la belleza y la atención a los pequeños detalles son parte de mi manera de estar en el mundo (¡pues Libra!). Me conmueve una canción, una fotografía, un libro, una película, un edificio o una conversación que se alarga más de lo previsto.
Me gustan el arte, la música, bailar, viajar, caminar por una ciudad y descubrir lugares, las librerías y todo aquello que consigue hacer que la vida se sienta un poco más interesante, más bella o más viva.
Creo que esa sensibilidad también está en mi manera de trabajar: prestar atención, escuchar lo que a veces queda por debajo de las palabras y hacer lugar a los matices.
No creo que exista una única manera de vivir bien. Creo en algo más simple y, a la vez, bastante más difícil: poder mirarnos con suficiente honestidad para preguntarnos qué queremos y darnos permiso para escuchar la respuesta.
Porque una vida propia no tiene que ser una vida completamente distinta. Tiene que sentirse tuya.
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Nos conocemos, me contás brevemente qué está pasando y vemos juntas si este espacio puede servirte para lo que necesitás hoy.